🗺️ LOCALIZACIÓN

Xcunyá es una comisaría ubicada a 15 kilómetros al norte del centro de Mérida, sobre el costado oriente de la autopista Mérida–Progreso. Su cercanía con la capital yucateca le imprime una dinámica particular: mantiene rasgos rurales y maya-hablantes, pero enfrenta presiones urbanas como el crecimiento de fraccionamientos y la modificación del paisaje.

Accesos:

Se llega por la carretera federal Mérida–Progreso, tomando un desvío señalizado hacia el oriente. También hay rutas de transporte colectivo (autobuses y combis) que salen desde el centro de Mérida con destino a comisarías del norte.

Contexto territorial:

La localidad se asienta sobre un suelo de tipo kancab y box lu’um, propicio para el cultivo de maíz, calabaza y chile. Aunque cerca de la ciudad, muchas familias aún practican la milpa y el huerto familiar. El paisaje combina viviendas de mampostería con parcelas de vegetación secundaria y algunas áreas de monte bajo.

OBJETIVO

El objetivo central de esta actividad fue que se aprendiera a usar herramientas de SIG participativo desde nuestras manos DyGI, mediante un ejercicio real de gestión colaborativa en la comunidad de Xcunyá, Yucatán.

¿Qué es el SIG participativo?

Es una metodología que combina tecnología cartográfica (GPS, imágenes satelitales, software de mapas) con el conocimiento local de una comunidad. En lugar de que los técnicos decidan qué es importante mapear, son las propias personas quienes identifican, dibujan y nombran los elementos de su territorio.

ENTREVISTA

Como parte del acercamiento a la comunidad de Xcunyá, se sostuvo una conversación con Nicte-Há, cuyo nombre en maya significa "flor de agua". Su madre es meliponicultora desde hace 18 años, y a través de sus ojos y su palabra, pudimos conocer una parte viva del territorio. La entrevista no fue una encuesta rígida, sino un diálogo abierto donde Nicte-Há compartió lo que sabe y lo que ha vivido. A continuación, recuperamos algunos de los temas más significativos.

Las abejas meliponas: un legado de mujeres

Nicte-Há cuenta que su madre comenzó a trabajar con las abejas meliponas cuando ella estaba aún en su vientre. Desde entonces, las abejas han sido parte de su vida:

"Yo me acuerdo que cuando estaba pequeña, mi mamá me traía de un lado para otro. Se iba a cuidar las abejas por lluvia, sequía o algo. Era como un diario con abejas."

Un dato que resalta es que las meliponicultoras son todas mujeres. Nicte-Há no ha escuchado de ningún varón dedicado a esta actividad. Cuando se le pregunta por qué cree que sucede así, responde:

"Yo digo que no les gusta manejarlas. Porque llevan mucho tiempo y no tienen tiempo."

Su madre comenzó sola con dos cajas de abejas, en una pequeña casa de paja. Poco a poco, ha ido creciendo sola. Nadie más ha trabajado las abejas en ese espacio.

Las amenazas: lluvias, sequías, talas y basura

Nicte-Há identifica varios problemas que afectan a las abejas y a la comunidad:

Las lluvias fuertes y huracanes

"Cada que hay alerta de un huracán, mi mamá opta por meter las cajas a la casa. Las puede botar el viento, y ya es una pérdida muy grande."

Las sequías

Cuando no hay floración, hay que alimentar a las abejas cada tres días con miel de abeja apis. La sequía solía ser en agosto o septiembre, pero por el cambio climático, ahora varía.

La tala de árboles

Nicte-Há lo dice con claridad:

"Aquí era una zona llena de árboles, como uno se puede imaginar. Pero pues ya casi no hay muchos árboles porque ya no están tan grandes."

¿Quiénes talan? Gente que viene a construir privadas. Y lo más grave: nadie dice nada. Cuando se le pregunta si la comunidad se organiza, responde:

"No, nadie dice nada y pues se queda."

Y añade que a las meliponicultoras les gustaría recibir apoyo en ese punto, pero no pasa de comentarios.

La quema de basura

"Mayormente queman plásticos y basura, literal. Y huele mal. Y sí les afecta a las abejas."

El territorio: familia y abejas

Cuando se le pregunta a Nicte-Há qué es el territorio para ella, responde sin dudar:

"Mi familia. Sí, mi familia y las abejas porque de aquí no me muevo."

Aunque no le atrae dedicarse a las abejas como su madre, reconoce su valor. Su madre las cuida porque le encantan y porque sabe que sin abejas no vivimos. Nicte-Há lo resume así:

"Las cuida para el medio ambiente. Las cuida para todos. Porque sin las abejas no vivimos."

Curiosidades que nos regaló Nicte-Há sobre las meliponas

La conversación también dejó pequeñas joyas de conocimiento local:

La lengua maya, presente en la palabra

Aunque la entrevista fue registrada en español, el nombre de Nicte-Há (flor de agua) nos recuerda que la lengua maya está viva en la comunidad. No solo en los nombres, sino en la forma de nombrar el mundo: las abejas, las lluvias, la sequía, los cuidados. No es un idioma decorativo; es el vehículo con el que se transmite el saber de madre a hija, el que permite seguir cuidando lo que importa.

Infografía Completa del Proyecto Xcunyá